Sueños escritos

La vida es un sueño imaginado


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MI SUEÑO DE AGOSTO

Un sol blanco se eleva en el cielo sobre un mar del mediterráneo donde el calor de agosto invita a dormir tumbado en la arena sobre una esterilla de playa. En mi sueño camino monte arriba una mañana. Entre pinos, olivos, encinas, cerezos, nogales y castaños recorro veredas.

Quiero descansar junto a un árbol de grandes ramas repleto de verdes hojas. Disfrutar del frescor de su sombra donde el calor de agosto invita a dormir tumbado sobre la fina hierba que crece en la pradera.

Sueño que cabalgas sutil, como papilio sobre margaritas blancas, amarillas, y rojas amapolas. Coqueteas conmigo, me deseas, y yo te miro. Azahar de mi vida, en mi sueño perfumas el aire que respiro con tu esencia. Te quiero, alma mía. Me invitas a tomar de tus labios el dulce néctar de naranja.

Despierto enamorada de tus brillantes ojos que iluminan mis calurosas noches oscuras. Quiero que vengas conmigo. Quiero llenar tus vacios con canciones y risas.

Quiero elevar el amor a lo más alto. Y así volar, sin alas, volar como ruiseñores, como colorines que cantan felices canciones de amor. Visitar una estrella, aterrizar en la luna, ocupar otro planeta, quiero.

Quiero querer que quieras vivir conmigo mi sueño de agosto. Quiero bañarme en la sal de tus lágrimas. Quiero bañarme contigo en las templadas aguas de un mar del mediterráneo.

 

29 03 2018 Sandy Torres

MI SUEÑO DE AGOSTO.

 

 

 

 

 


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LA PRIMERA VEZ

 

Ha vuelto, otra vez está aquí la misma sensación. No quiero que se dé cuenta de que tiemblo por dentro cuando se acerca a mí. Me siento incómoda. No sé si es porque odio la situación en la que nos conocimos o es él.
Me dije que no. En contra del amor no, ni uno más. Ningún hombre bajaría mis defensas. Pero antes de darme cuenta ya estaba entre sus brazos. Entregada por completo a su cuerpo. El efecto de tenerlo junto a mí fue grande. Su mirada fija en mis labios pintados color carmesí. Su voz temblorosa y suave al preguntarme si me encontraba bien. Sin querer dejé que su calor inundara mi espacio íntimo.
Me agarró por los brazos, después, me abrazó por completo. Cuando mi cabeza chocó contra su cuerpo oí piar un pajarito. Al respirar hondo su pecho se hinchaba. Con todo aquel aire que entraba dentro de sus pulmones oí sonar un tambor. Temblorosos, nos sentimos asustados.
Él se entregó a mí en ese momento que, quizá, en alguna ocasión anterior imaginó. No estábamos acostumbrados. Era la primera vez que bajando, yo tropezaba en un escalón y caía en los brazos de un hombre. La primera vez que subiendo, a él le caía una mujer encima.
Me atrajo hacia él. Olió mi pelo, acarició mi nuca. Besos mi labios, mordió mi boca. Y dijo: ¡ay!
Ya no podemos rehuir de la tentación que evoca nuestro fuego. Me asusta lo que siento. Otra vez descubriendo las delicias de la pasión, el aroma del amor. Los besos. El placer.

 

LA PRIMERA VEZ


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FALSEADOR DE UN AMOR

 

Es natural que lo que fue una mentira acabe porque yo la hubiere descubierto.

El tiempo pasa y la falaz historia termina convirtiéndose en veracidad a mitad de camino.

Perdí el interés por el hombre que mientras me hablaba decir verdad no sabía.

Y oyendo su falacia histórica, en mí cambió la ilusión. Sucedió que oírlo no quería.

No importa lo que me dijo en el momento que destapé al falsario.

El amor que por él sentía se acabó convirtiendo en odio y desprecio.

No sé si supo que ya en él no creía. Conseguí calmar un dolor con silencio.

El tiempo pasa y pienso en aquellos años, antes y ahora perdidos, roídos por el engaño de un escurridizo huraño.

Porque el amor se va como se va el frío. Y el miedo a perderlo todo se desvanece con el tiempo.

No sé si supo que me dolió aquella huella que en mí dejó. Fue entonces que lo di por perdido.

Inventó una gran mentira y dejé de creerlo. A mi espalda se reía sin yo saberlo. Dejé de amarlo, de quererlo.

Nada duele más que un maldito recuerdo. Aunque ya no lo quiera, siempre suspiro el final de un amor de engaño.

Con los años envejeció, como todos; y como yo, es natural. No es el azar, sino, de cada uno, nuestro destino.

Aunque los días puedan ser parecidos no son los mismos. Ni él, ni yo somos los que fuimos.

El tiempo quedó lejos, atrás. Pero regresa el recuerdo como el olor del rocío y a humedecido pino.

Vuelve ese maldito recuerdo como el viento en febrero, las hojas secas de otoño, o vuelve el frío de invierno.

La vieja mentira moja mis ojos como la lluvia vuelve a mojar el suelo de un abandonado y seco campo.

Un día sufrirá el dolor de mi venganza. Fingiré que lo he olvidado. Pero de eso yo no me olvido.

Y en su agonía pensará en mí. Yo lo despediré con una sonrisa y le diré: conmigo no se juega.

Se marchará de aquí para siempre acompañado por la parca y llenarán mis palabras sus sentidos: te lo he advertido.

 

 

II 

Sandy Torres 28/11/2017 SPAIN