Sueños escritos

La vida es un sueño imaginado


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A mi amigo

Mi querido y respetado amigo:
Esteban
El relato escrito ayer en clase por mi alumna Victoria ha provocado en mí varios sentimientos contrastantes:
Rabia, tristeza, alegría, satisfacción.
Rabia por la claridad de sus argumentos. Tristeza por su abrumadora sinceridad. Alegría por su soltura narrativa. Y satisfacción porque es mi pequeña rebelde, astuta, sincera, directa y terriblemente divertida aprendiz.
Pienso que vale la pena enviarle una copia del papel escrito a mano para que lo analice con detenimiento. Puede darse por aludido, pues, el protagonista del debate fue usted, mi amigo.
También le envío mi más cordial felicitación para su familia, y el deseo de que pasen una noche buena del mejor modo posible.
Sin más que decir le ofrezco mis saludos, unidos a continuos agradecimientos por su ayuda.
Amadeo
Andalucía, a 24 de diciembre del 2020


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Reflexión

 

 

 

 

Querido David:

Te agradezco de todo corazón la respuesta que recibí. Espero que leas estas palabras y, ya sabes, no es necesario que respondas a mis cartas.

Ya sé donde encontrarte, por eso te escribo para compartir una reflexión.

Te cuento:

Esta mañana desperté tranquila, con la paciencia necesaria para empezar un nuevo día afrontando las emociones.
Nada más salir de la cama, antes de vestirme, me puse las gafas negras para no ver, para no sentir.
Desde ya dejo de leer prensa escrita. Ya sé que no es lo correcto, pero cada noticia que leo me hace sentir vulnerable. Las injusticias de este planeta me enfadan tanto que siento la necesidad de marcharme a otro sin que me importe lo que en este deje abandonado. “Al fin y al cabo es una pérdida de tiempo atender cosas que están lejos de la realidad” sabios consejos que me regalabas.
Antes, abría el periódico y empezaba leyendo con interés para acabar, en una centésima de segundo, resoplando con la indiferencia, pues, tan pronto parece que los problemas tienen solución llevando a buen puerto grandes proyectos como que te aburren soberanamente con eso de que nadie sabe quién resolverá el asunto en cuestión.

El mundo es una montaña rusa constante, igual recibimos una gran alegría, de esas que te da la risa, como nos dan una mala información que nos lleva al llanto en cero coma cero. De esa forma desestabilizan al personal en los momentos más inesperados. Me cuesta digerir, como algo normal, aquello de no separar las preocupaciones presentes con las pasadas creando que la inseguridad reine la vida.
Con lo mucho que poseemos no puedo creer que no estemos a gusto con nada ni con nadie. La gran mayoría siente necesidad de que otro lo lleve de la mano. En cambio, una corta minoría controla los pensamientos y emociones evitando los problemas que muchos echan encima como cubos de orín y mierda, igual que en la edad media.
Las falsas noticias ocasionan nerviosismo provocando emociones inesperadas, o esperadas, (a veces dudo) que están fuera de nuestro control, ya que no sabemos cómo manejar las propias reacciones.

Yo he perdido el temor a soltarme, el miedo al vacío, a la pobreza, a la oscuridad, a la sed, al sacrificio, soy menos débil.
Hace tiempo tomé un atajo desviándome del camino establecido dejando a un lado la relación con los que todo no va bien. Pero tú, a veces, haces falta.

Nota: Por cierto, si no llego a despertar tan pronto habría acabado el trabajo que empecé. Tu castillo es fantasmagórico y tú un anfitrión acojonante.

Atentamente
M. Torres
01 07 2019

CATAS PARA DAVID REFLEXION


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MAROON

 

MAROON con IMAGEN

Querido David

¿Cómo estarás?

No es necesario que respondas a esta carta, espero que la leas, nada más. 

Te cuento.

Por ejemplo:

 He pensado en Maroon. ¡Cuánto yo lo amaba!  Pasaba todo el día pensando en él, para mí la vida consistía en alcanzar el amor verdadero. Aquel verano estar con Maroon era la meta, amarlo todo el tiempo, quizá para el resto de mis días de juventud, disfrutar de su cuerpo. 

Me encantaba aquello de que coincidiéramos en mis gustos.  Imaginaba lo que yo deseaba hacer con él, sin contar con lo que a él le pudiera gustar, o si le apetecía en aquel momento o no. Maroon no opinaba porque en mi pensamiento mando yo. Imaginaba las tardes de verano sentados en la orilla del mar, en cualquier playa de Almería, hablando de lo guay que es el amor entre dos. 

Mi imaginación llegaba de la mano Maroon hasta una solitaria playa. Con mi sombrero de paja y mis gafas de sol. Allí nos acariciábamos todo el rato tumbados sobre la toalla que él llevaba. Nos besábamos como adolescentes.  Éramos los únicos enamorados del planeta, los únicos amantes, felices. Creía que no existía otra felicidad distinta a la nuestra.

 En nuestra unión no cabía nada que no guardara relación con el deseo y el amor que compartíamos en nuestras cabezas. Pensaba que aquel amor iba a ser eterno. Durante aquella relación olvidamos cosas importantes como la sed, el hambre, el sueño, el cansancio. Nos olvidamos de nuestras preocupaciones cotidianas, de las inseguridades, de la pobreza.

Momentos antes de despedirnos, de volver a nuestra realidad, se nos complicaba la cosa. Ya dejábamos de encontrarnos solos para incluir, en las conversaciones de chat, a su amada madre, los consejos que ella le regalaba, esos que solo una madre conoce porque los ha experimentado en su propia carne. Conocedora de todas las experiencias de otras mujeres. Ella, la que reconoce a todo tipo de gente e intenciones, pero es incapaz de clasificar a las personas por categorías porque las guarda bajo el mismo cliché.

 Ella, mujer, madre, la que ha vivido muchos años, dijo que yo no soy buena para él, que le haga caso. Se basaba en la edad suya y en la mía, soy diez mayor que Maroon, principal problema, motivo de engaño, incrustada maldad en las ideas y reflejo de toda falsedad. Su madre lo advirtió de que al final yo acabaría engañándolo, y que le haría mucho daño.

 Su madre arrojó conocimiento a mi ingenuidad, dio luz a la oscura inseguridad de Maroon, que tanto dudaba de nuestra relación. Y tiró por la borda aquella bonita aventura. Iluminó mi camino para darme cuenta que caminaba por una equivocada senda. La madre contaba con experiencia suficiente como para adivinar los secretos del amor. Conoció a su padre cuando ella contaba quince años, diecisiete él.  Llegaron al matrimonio un año después a causa del embarazo (Maroon estaba en camino). No ha conocido más hombre que a su padre y yo he mantenido alguna relación, informal, con algún que otro piltrafa, eso provocaba, según ella, que no fuese de fiar. Su madre hablaba basándose en lo que había oído de la experiencia que otras madres le habían contado. 

Maroon demostró que era tan inteligente como su progenitora. Fue entonces cuando empecé a no dudar del conocimiento de su madre, ella tenía razón. Vi que ese chico no estaba hecho para mí, no pertenecía al tamaño que yo necesitaba. Me pregunté por la realidad de mis sentimientos. Perdía el tiempo con él. Nos dijimos adiós a finales de septiembre.  ¿Recuerdas?

 

Atentamente

M. Torres

27 06 2019

 

MAROON